Persuadir ¿Cómo se hace?

Persuadir

Ya te dije que en carolinaviveros.com íbamos a ver la comunicación de la manera que a nosotros nos gusta e interesa y si eso de persuadir te suena muy a marketing empresarial, me pregunto yo ¿Cómo llamas a eso de hacer cambiar de opinión a tu colega respecto de alguna situación de la oficina, o a hacer cambiar de parecer a tu amiga sobre el destino al que iban a ir de vacaciones?

Ahhhhhhhhhhhhhhh, sí. ESO es persuadir.

Hay veces en que se da naturalmente, como es el caso de nuestra amiga o de nuestro colega y se da principalmente porque existe una confianza y afinidad que permite que puedan considerar que, lo que tú les estás diciendo, puede tener sentido.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando te enfrentas a situaciones en las que tienes que hacer cambiar de parecer a una persona que NO te conoce y que no tiene por qué confiar en lo que dices?

Precisamente ahí comienza la gran aventura –sí me causa mucho placer porque representa un desafío y a mi los desafíos me encantan- de hacer lo que tengas que hacer para “convencer” El problema radica en que, si no sabes exactamente QUÉ HACER, es muy probable que los intentos sean fallidos y sólo quedes como una niña mimada a la que no le cumplieron el capricho.

 

Los Argumentos

¿La técnica? Única y exclusivamente, los ARGUMENTOS!! Sí. Es como hacer una tesis o un trabajo de investigación. Partes de la base de una premisa (afirmativa o negativa) y debes “defender” esa posición mediante argumentos válidos. Dos o tres, de peso, serán suficientes para una conversación cualquiera en la que tratas de que tu opinión pueda convencer a otra persona.

Los argumentos son las razones con las que tendrás que confirmar tu premisa (tu postura) por eso es importante que sean válidos, concretos, reales y convincentes. Claro, en una conversación cotidiana, es posible que no tengas tiempo de sentarte a pensar detenidamente qué argumento podrá ser válido, concreto, real y convincente, pero ten en cuenta que si tu opinión es diferente y quieres que se imponga ante otra, tu misma sabrás si las razones por lo que piensas diferente son reales o mero capricho.

Sobre los argumentos “escritos” hablaré en otra entrada, pues merecen un buen espacio y ejemplos para que no te queden dudas.

 

La Seguridad

¿Cómo? ¿Qué sabes que tu postura es sólo un capricho, pero igual quieres persuadir a alguien? Entiendo.  Aquí viene la segunda parte para persuadir. La actitud, la seguridad con la que plantees tus argumentos.

¿No te ha pasado que a veces escuchas un discurso, sabes que lo que la persona está diciendo no es verdad, pero te lo dice de tal forma que puedes llegar a dudarlo o definitivamente a convencerte de que eso es cierto?  ¿Qué podría estar diciéndote que “aquello” es redondo, cuando estás viendo que es cuadrado, pero aún así le crees? Esas personas tienen desarrollado lo que yo le llamo “El Don de la Palabra”. Son capaces de convencerte de que la tierra es cielo y el mar, montañas.

La única clave para esta segunda opción, es la seguridad con que te enfrentas a la situación: sin titubeos, convencida absolutamente de que es correcto lo que estás diciendo y de que lo mejor sería que evaluaran tu punto de vista, porque, en realidad es el correcto.

Esta técnica requiere de un trabajo completo, pues como ya debes estar harta de leerme: todo en ti comunica. Se necesita de una seguridad absoluta tanto corporal como mental, tanto en lo que dices como en lo que callas.

Y tú ¿con qué vas a persuadir? ¿Qué técnicas utilizas? 

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